Mundo ficciónIniciar sesiónLa verdad tenía un sabor amargo que ninguna cantidad de mentiras piadosas podía endulzar. Se alojaba en la garganta como cristal molido, cortando con cada palabra no dicha, con cada silencio calculado que se extendía demasiado tiempo.
Ximena Salazar lo descubrió a las dos de la madrugada, cuando el insomnio la llevó a buscar agua en la cocina del penthouse de Thiago y encontró el sobre manila asomando bajo el sofá de cuero italiano.







