Mundo ficciónIniciar sesiónLa elegancia tenía un precio. No se medía en el corte impecable de un vestido de diseñador ni en el brillo de los diamantes que adornaban gargantas y muñecas. Se medía en la capacidad de mantener la compostura cuando el pasado entraba por la puerta principal, sonriente y devastador.
Ximena lo supo en el momento en que Alessandra Montiel cruzó el umbral del Gran Salón del Hotel Camino Real.
El evento benéfico anual de Grupo







