Mundo ficciónIniciar sesiónLa traición no siempre llegaba con estruendo. A veces se colaba por las rendijas del silencio, disfrazada de buenas intenciones, vestida con el traje impecable de la protección. Y Ximena estaba a punto de descubrir que las jaulas más sofisticadas no tenían barrotes visibles.
El edificio de Grupo Obsidiana se alzaba contra el cielo gris de la Ciudad de México como un monolito de cristal y acero. Ximena observó su reflejo en las puertas giratoria







