Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos muertos no hablaban, pero a veces dejaban que sus palabras siguieran hablando por ellos mucho después de que el silencio los envolviera.
Ximena lo comprendió cuando llegaron a la clínica privada del Dr. Herrera y encontraron el lugar acordonado con cinta amarilla. Tres patrullas bloqueaban la entrada principal, sus luces rojas y azules pintando la fachada blanca del edificio con colores de alarma. Un par de paramédicos salían por la puerta lateral







