Mundo ficciónIniciar sesiónLa Hacienda Los Robles llevaba décadas resistiendo el paso del tiempo con esa dignidad particular de las cosas que han sido amadas y luego olvidadas. Sus muros de cantera rosa resistían el sol de Querétaro con la misma terquedad con que resistían el olvido, y los jacarandas del patio central habían crecido sin nadie que los podara hasta convertirse en algo salvaje y hermoso a la vez. Ximena bajó del automóvil y se quedó un momento inm&oa







