Mundo ficciónIniciar sesiónLa moto rugía bajo sus cuerpos mientras serpentean por las curvas oscuras hacia el Lago de Chipinque, cada vibración del motor resonando en los huesos de Victoria como un tambor de guerra. Valeria manejaba con precisión militar, inclinándose en las curvas con una gracia letal que hablaba de años de entrenamiento que Victoria apenas comenzaba a comprender. El casco presionaba contra su cráneo, pero no tanto como el peso del chaleco antibalas que Valeria había insistido en que usara debajo de su chaqueta negra.
—¿Puedes respirar? —gritó Valeria por encima del rugido del viento.
—Apenas —respondió Victoria, ajustando el arma pequeña que rozaba contra su tobillo con cada movimiento. El cuchillo sujeto a su muslo se sentía extraño, casi obsceno contra su piel. Nunca había imaginado que llegaría el día en que su cuerpo se convertiría







