Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera contracción la dobló como una navaja cerrándose. Victoria se aferró al borde del sofá mientras un gemido gutural escapaba de sus labios, el sonido áspero y primitivo llenando la pequeña sala de la casa segura. Las contracciones habían comenzado apenas una hora después de llegar del lago, como si el trauma y la adrenalina hubieran desencadenado un mecanismo imparable en su cuerpo.
—Cada tres minutos —m







