Mundo ficciónIniciar sesiónLa Sala 4 del Juzgado Familiar olía a papel viejo y desinfectante industrial. Victoria cruzó el umbral consciente de que cada paso resonaba contra el mármol gris como cuenta regresiva hacia un veredicto que definiría no solo su futuro, sino el de Santiago. Las paredes color marfil exhibían retratos de magistrados muertos cuyas miradas severas parecían juzgarla incluso antes que el hombre vivo sentado tras el estrado de caoba.
El juez Villarreal







