Mundo ficciónIniciar sesiónEl sobre llegó a las diez de la mañana, transportado por un mensajero de uniforme gris que parecía incómodo con el peso de lo que cargaba entre las manos. No era el sobre en sí—apenas pesaba doscientos gramos—sino la procedencia que lo convertía en objeto radiactivo: Centro de Reclusión Femenil de Monterrey, remitente E. Santibáñez.
Victoria lo observó desde su posición junto a la ventana del despa







