Mundo ficciónIniciar sesiónLa oscuridad del reservado privado en La Cúpula tragaba la luz de las velas como si el terciopelo granate de las paredes absorbiera cualquier destello de esperanza. Victoria cruzó el umbral consciente de que cada paso la alejaba más de cualquier posibilidad de redención, pero la desesperación tenía esa cualidad corrosiva que disolvía principios como ácido sobre metal. El maître cerró la puerta a sus espaldas con un clic que







