Mundo ficciónIniciar sesiónJosefina asintió, evaluándonos con una sonrisa de complacencia. Algo en la forma en que Ilán sostenía mi mano, incluso sentado en su silla eléctrica, hablaba de una profundidad de carácter que Josefina reconocía y respetaba.
—Bien, no podía ser de otro modo siendo hijo de Stavros —dijo finalmente, sentándose frente a nosotros—. Hablemos entonces de por qué les pedí que vinieran y por qué






