Mundo ficciónIniciar sesiónILÁN:
Para desconcierto de todos los presentes, mi madre, Amaya, con una agilidad impropia de su edad, atrapó el cabello de Ivory. Sus dedos huesudos se enredaron en las hebras doradas y tiró de ellas con una fuerza violenta e inesperada.
Ivory, sorprendida por el súbito ataque, perdió el equilibrio y cayó al suelo. En un intento desesperado por protegerla, me lancé para atraparla, resultando en un enredo de cuerpos sobr






