Mundo ficciónIniciar sesiónILÁN:
Marina regresó con el botiquín y comenzó a limpiar mi herida con manos expertas y cariñosas. El silencio en la cocina era pesado, como una manta sofocante que amenazaba con ahogarnos a todos. Solo se escuchaba el ocasional siseo de dolor mío, que intentaba contener mis muecas, y los murmullos de Marina, que parecían una letanía antigua y protectora.
—Nana —la llamé al verla murmurar palabras ini






