Mundo ficciónIniciar sesiónEn la penumbra de una noche sin luna, me encontraba en un vehículo discreto que se hallaba apostado a una distancia prudencial de la imponente residencia de Josefina Makis, la tía de Ilán. En su interior, el doctor Herrera y yo, otrora abogada y asistente de Amaya, aguardábamos llenos de tensión. Mis ojos, atentos como halcones, no perdían detalle de los movimientos en la casa, convencidos de que allí, tras esos muros de apariencia impenetrable







