Mundo ficciónIniciar sesiónMovida por el instinto y el miedo, corrí hacia la puerta. Tan pronto como la abrí, dos agentes de policía se precipitaron hacia mí con una energía que rozaba la agresión, acusándome de un delito que mi alma sabía que jamás habría cometido.
—¡Señora, queda usted bajo arresto por el secuestro de Ilán Makís! —anunció uno de los agentes con una autoridad que no admitía r






