Mundo ficciónIniciar sesiónLa miré a los ojos con una mezcla de rabia y desafío. No podía concederle la satisfacción de verme derrotada. Ella no me conocía realmente; creía que, porque me había engañado dentro de mi dolor por la pérdida de mi adorada madre, podría seguir haciéndolo.
—No, señora Amaya —respondí, tratando de mantener mi voz firme, aunque mi cuerpo temblara—. Usted será la que se arrepe






