Mundo ficciónIniciar sesiónPor otro lado, en la austera atmósfera del consultorio de la doctora Sandoval, el silencio era pesado. Yo, confinado a mi silla de ruedas, tenía a Ivory a un lado, mientras mi tía Josefina se mantenía erguida detrás de nosotros, cruzada de brazos, irradiando una presencia imponente. Los tres fijamos una mirada penetrante en la doctora, quien acababa de revelar un diagnóstico que rozaba los límites de lo increíble.
Según






