Capítulo 75.
POV Lola
El reloj marcaba las dos y media de la madrugada. El silencio en la mansión de los Fernández era tan pesado que me sofocaba. Cada sombra parecía una trampa. Cada crujido de la madera del pasillo me hacía pensar que alguien descubriría lo que estaba a punto de hacer.
Llevaba horas planeando mi escape. Había memorizado los movimientos de los guardias, las rutinas de Isabel y Santiago, y los tiempos de apagado de las luces automáticas en los jardines. No podía darme el lujo de fallar. No