Capítulo 69.
POV Mila
El hospital olía a desinfectante y a miedo. Ese olor que se me había quedado tatuado desde que entré aquí con Nicolás herido. Ahora lo veía acostado en la cama, con la pierna vendada y los sueros colgando a un lado. Dormía a ratos, agotado, pero cada vez que abría los ojos buscaba mi rostro como si necesitara asegurarse de que estaba ahí.
Yo no me movía. Ni para comer, ni para descansar. Solo estaba ahí, mirándolo, sosteniendo su mano, recordándome a cada segundo que había estado a punto de perderlo en esa emboscada de Javier.
El teléfono de Nicolás vibró sobre la mesa. Lo miré con desconfianza. No quería responder. No quería que nada externo interrumpiera ese pequeño respiro que teníamos. Pero él se movió, abrió los ojos con esfuerzo y señaló el aparato.
—Contesta… —dijo con voz rasposa.
Lo agarré y se lo puse en la oreja. Vi cómo sus cejas se fruncían mientras escuchaba. Su mano apretó la mía con fuerza, demasiado fuerte. Cuando colgó, lo miré fijamente.
—¿Qué pasó?
Respiró