La Gran Sala de Eventos de la Torre Haneul resplandecía con una opulencia deslumbrante. El aire vibraba con el murmullo de voces de la élite de Seúl, el tintineo de copas de champán y el suave compás de una orquesta de cámara. Arañas de cristal centelleaban sobre cabezas adornadas con joyas, y los invitados, vestidos de gala, se movían entre mesas cubiertas de flores exóticas y porcelana fina. Era la Gala de Aniversario del Grupo Haneul, el evento más esperado del año, y el escenario elegido pa