La mañana después de la gala de aniversario amaneció con un cielo que prometía una tregua a la incesante lluvia. Sin embargo, para Kang Ji-woo, la calma exterior no se correspondía con la tempestad que rugía en su interior. El brillo cegador del anillo de compromiso de Seo-yeon aún danzaba detrás de sus párpados, y el sabor amargo de los celos persistía en su boca. Había dormido poco, su mente reviviendo la escena una y otra vez, la imagen de Jae-hyun y Seo-yeon, tan perfectamente encajados en