Gimo y tiro mi cabeza hacia atrás. Me da la vuelta y da un paso atrás para mirarme con una sonrisa en su rostro —Fue muy estresante. Tenía a Sebastian y yo peleábamos contra ella y, para ser una anciana, seguro que puede patear traseros. Ni siquiera pude ponerle un dedo encima.
Él se ríe —Apuesto a que no podrías pelear conmigo.
—Ni siquiera voy a pelear contigo por esto —gemí.
Mira por encima de mi hombro los increíbles ingredientes del mundialmente famoso sándwich de nutella. Él frunce