Kira se sentía extrañamente nerviosa cuando salió de su cuarto y se unió al grupo. No era timidez, era la conciencia de que su día había sido una m****a y lo llevaba en la cara. Pero Luka estaba feliz, y eso valía cualquier esfuerzo por fingir que todo estaba bien.
Julian se sentó justo frente a ella, como si sin planearlo, sus cuerpos encontraran la misma órbita. Luka, emocionado, no tardó en lanzar el primer comentario que los sacó a todos de su burbuja:
—Hace mucho que no comía pizza...
Kira