El beso comenzó como una caricia tímida, una duda apenas rozando los labios. Julian sintió que su corazón latía tan fuerte que podía jurar que Kira también lo escuchaba. Su aliento estaba entrecortado, y aunque el miedo no se había ido por completo, empezaba a fundirse con otra emoción: la gratitud. No sabía cómo ella lo estaba logrando, pero lo hacía sentir visto, tocado… amado.
Kira respondió al beso con dulzura. Su boca era cálida, segura, entregada. Sus dedos se aferraron con suavidad a los