Ambos respiraban con agitación. Las mejillas encendidas, el pecho subiendo y bajando al ritmo de sus corazones aún acelerados. Julian seguía sobre ella, sin hacer presión, solo con el peso tibio de su cuerpo apoyado en el de Kira, como si no quisiera soltarla todavía.
La besó con ternura en la frente, en la nariz, en las mejillas. Kira soltó una risa suave, acariciando su espalda desnuda. Julian la miró desde arriba, la devoró con los ojos sin decir una palabra.
—¿Quieres que me mueva? —pregunt