Julian llegó a la oficina con la cabeza en alto y el corazón ligero. Por primera vez en años, sentía que estaba tomando una decisión para sí mismo y no para complacer a su familia. Entró al despacho de su padre con la carta de renuncia en mano, preparado para cerrar ese ciclo con dignidad. Pero lo que encontró fue todo menos comprensión.
En la sala estaban su padre, Marcus… y Petra, acompañada de su padre, el empresario que por años había financiado algunos proyectos de la familia Blackthorne.