Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas pantallas nunca paraban.
En el piso alto de Blackthorne Holdings, Nueva York se reflejaba en vidrio y acero como si la ciudad misma estuviera auditando cada decisión. Eran las nueve de la mañana y la luz todavía era tímida, pero en las gráficas ya había rojo de más. Julian estaba de pie frente al panel central, las manos en los bolsillos, los ojos clavados en las vela







