Kira salió del área de empleados, alisando su delantal mientras se despedía de su jefe con una sonrisa tensa. Su estómago era un nudo de nervios. No sabía por qué. O sí lo sabía, pero no estaba lista para ponerle nombre.
Lo buscó con la mirada apenas cruzó la puerta del salón principal. Y ahí estaba.
Recargado sobre la misma mesa de siempre, con una laptop abierta frente a él, un café humeante a un lado, y esa sonrisa tranquila que ya no parecía de un hombre roto… sino de uno que empezaba a rep