Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera noche difícil no avisó. Llegó como llegan las cosas que importan: entre lo cotidiano y lo que desborda. Damian había dormido bien los últimos días, una bendición impensable para dos cuerpos que todavía entendían el descanso como una línea punteada. Pero esa tarde el llanto empezó con una nota distinta —un agudo que no era hambre ni pañal—, y se instal&oa







