Mundo ficciónIniciar sesiónEl atardecer cayó sobre Nueva York con el color del metal oxidado.
Julian miraba el horizonte desde el ventanal del despacho, las luces de la ciudad reflejándose en los cristales como brasas encendidas.
Había pasado la tarde entre llamadas, documentos, abogados y explicaciones que sonaban todas igual: nadie sabía nada.
El







