La puerta se abrió de golpe. Julian apareció en el umbral con el gesto endurecido, aún con la tensión en el cuerpo después de lidiar con policías, médicos y con la noticia de que Richard se había colado en el hospital.
Sus ojos dorados recorrieron la habitación en un instante. Vio a Kira recostada, con la piel pálida pero serena, y junto a ella, sentado en la silla que hasta hacía poco era suya, estaba William.
El silencio se volvió pesado. William se levantó lentamente, dándole frente a su nie