Julian sintió un nudo en el pecho apenas escuchó la pregunta de Kira: “¿Tú quieres casarte conmigo?”.
Durante un segundo, su mente se quedó en blanco.
Sí. Claro que quería. Quería casarse con ella, besarla cada mañana, verla reír, abrazarla en las noches y protegerla de todo lo que el mundo pudiera lanzarle encima. Quería ser el hombre que la cuidara, que estuviera a su lado cuando Luka se curara, cuando todo estuviera bien. Quería tener derecho a tocar su mejilla, a besarla sin culpa, a desper