Rocco se toma un momento antes de responder. La forma en la que ella mira en su interior lo altera y solo desea acabar con los pocos centímetros que los separan y fundirla en su cuerpo.
—Nunca he tenido un margen para durar, no puedo permitírmelo. Crecí en un lugar donde, si dudabas, perdías. Si mostrabas miedo, desaparecías. Y todavía sigo en el mismo lugar, donde aprendí que si quiero vivir debo hacer dos cosas a la vez: castigar y proteger.
—¿Y querer? ¿Amar?