Callie aprendió rápidamente que la servidumbre a tiempo completo no se trataba de trabajo.
Se trataba de visibilidad.
Cada movimiento era observado. Cada pausa anotada. El palacio mismo se sentía como una extensión de la voluntad de Darian: pasillos resonando con reglas tácitas, habitaciones cargadas de expectación. Incluso cuando él no estaba a la vista, lo sentía.
Observando.
Sus días se difuminaban en un ritmo de tareas que exigían precisión. Pulir piedra oscura hasta que reflejara la luz de