La llamada llegó después de que el palacio se sumiera en el silencio.
Sin campanas.
Sin heraldo.
Solo un guardia en su puerta, silencioso e inmóvil, con la mirada fija en cualquier lugar menos en su rostro.
"El Rey te requiere", dijo con voz monótona. "Ahora".
Guardia nocturna.
A Callie se le encogió el estómago.
Sabía que llegaría, lo sintió retorciéndose toda la noche bajo su piel, pero saberlo no detuvo el temblor que la recorrió mientras se ponía la capa y lo seguía. Los pasillos eran más o