El palacio despertó con el sonido de campanas lejanas que anunciaban la hora de la audiencia del mediodía: formal, ceremonial, el tipo de reunión donde cada gesto cargaba con el peso de la política y cada silencio escondía cuchillos. Darian había elegido ese día deliberadamente. Después del baile, después de las amenazas oídas en la cámara del consejo, después de que la palabra compañera se hubiera grabado a fuego en el alma de Callie, necesitaba ver hasta dónde llegaba su obediencia cuando lo