Mundo ficciónIniciar sesiónNeferet quedó atrapada en el sello con los otros ocho guardianes, pero su don divino le permitía ver lo que ninguno de ellos podía: la verdad completa de por qué Tutankhamun y Kiya estaban condenados a repetir su historia eternamente.
El vacío que los rodeaba pulsaba con memorias ancestrales. Neferet cerró los ojos y dejó que su poder fluyera, ese don heredado que había costado tantos años de su vida. Las visiones llegaron







