Mundo ficciónIniciar sesiónLa muchacha llegó al mediodía, cuando el calor aplastaba el palacio con la indiferencia particular del verano egipcio.
Neferet estaba revisando los últimos informes que Djari le había enviado antes de su partida —registros de los comerciantes del sur, números que no cuadraban del todo con las rutas declaradas— cuando escuchó el roce de sandalias en el umbral de su salón privado. Levantó la vista. Satiah estaba de pie j







