Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche había caído sobre el palacio con la tranquilidad engañosa que precede a las conversaciones difíciles. Neferet lo sabía desde que regresó a los aposentos reales con el polvo del camino aún en las sandalias y la imagen de la viuda flotando detrás de sus ojos como una mancha que el sueño no alcanzaría a borrar. Había cosas que podían posponerse. Esta no era una de ellas.
Amenhotep estaba sentado j







