Mundo ficciónIniciar sesiónAmenhotep eligió el amor sobre la venganza en ese momento crucial, y esa elección singular cambió el destino completo de Egipto para siempre.
El grito desgarrador que brotó de su garganta cuando se arrodilló junto al cuerpo de Neferet resonó por todo el campo de batalla como el lamento de un dios herido. Sus manos temblorosas se posaron sobre el rostro de su esposa, pálido como el mármol, mientras la sangre se extendía lentamente bajo su cuerpo inmóvil. A unos metros de distancia, Seti se incorporaba trabajosamente, ya mortal, ya vulnerable, pero Amenhotep no le dirigió ni una mirada.
—¡Sanadores! —rugió con una desesperación que jamás había mostrado en batalla—. ¡Necesito sanadores ahora!
Djari yacía a pocos pasos, el pecho atravesado por la magia oscura que había interceptado para proteger a su hermana. Sus ojos s







