Mundo ficciónIniciar sesiónLa coronación de Amenhotep como faraón restaurado de Egipto debería haber sido el momento de mayor alegría, pero la maldición de Seti proyectaba una sombra oscura sobre la celebración.
El amanecer pintó de oro las columnas masivas del templo de Karnak cuando Neferet despertó en la cámara real preparada especialmente para este día. Su cuerpo aún llevaba las marcas del sacrificio: la cicatriz que atravesaba su ojo izquierdo se había vuelto más pálida con los meses, pero la cojera persistía, recordándole cada mañana el precio que había pagado por la libertad de Egipto. Desde la ventana alta podía ver las multitudes que se congregaban desde antes del alba, miles de rostros expectantes que venían de cada rincón del reino para presenciar la restauración de su faraón legítimo.
—Mi reina —murmur&oacu







