El palacio respiraba de manera diferente desde que los tablones mayores habían encontrado su resolución.
Neferet lo notó en los corredores, en el ritmo de las audiencias, en la ausencia de las notas urgentes de Satiah que durante meses habían llegado a cualquier hora con información que no podía esperar. Quedaban los hilos que importaban de otra manera: el faraón con sus meses contados, el cuerpo de Neferet acercándose a su tiempo, y las historias que el palacio había guardado durante décadas s