Mundo ficciónIniciar sesiónEl parto duró catorce horas de agonía, sangre y terror... y al final, silencio.
Las contracciones habían comenzado antes del amanecer, arrancándome del sueño con una violencia que me dejó sin aliento. Satiah corrió por los corredores del palacio, gritando órdenes a los sirvientes mientras yo me aferraba a los postes de la cama, sintiendo como mi cuerpo se convertía en un campo de batalla donde fuerzas invisibles luchaban po







