LUCIEN
La primera vez que esta versión de Kelyra me miró… no vi lo que esperaba.
No vi la sumisión de otras vidas, esa mirada rota que se arrodillaba ante el deber impuesto por la sangre. No vi la niña que lloraba entre ruinas, ni la joven que alguna vez me suplicó entre sollozos que no se la llevaran. No vi las lágrimas, ni el miedo, ni siquiera la curiosidad. Esa vez, no hubo temblor. No hubo rastro del alma quebrada que conocí siglos atrás.
Vi rabia.
Vi hambre.
Una chispa que no había sentid