El eco del salón aún resonaba en la mente de Lucian mientras caminaba de la mano con Lyanna por los pasillos iluminados con antorchas. El bullicio de los nobles había quedado atrás, pero el peso de lo ocurrido seguía apretando sus pechos.
Lyanna sentía que sus pasos eran inestables, como si el suelo pudiera desaparecer bajo sus pies. Apenas lograba asimilar lo que habían hecho. Habían retado la tradición, la opinión de todo el reino… y aun así, Rhaziel les había dado su bendición.
Cuando lleg