El eco de sus pasos retumbaba en los pasillos vacíos del castillo. Lucian caminaba con la cabeza gacha, los puños apretados, y la mente hecha un torbellino. La reunión en el consejo aún resonaba en sus oídos como un martillo golpeando sin descanso.
"Una esposa para Lucian… un esposo para Lyanna."
Aquellas palabras eran una sentencia, y aunque trataba de convencerse de que no podía afectarle, el dolor en su pecho lo delataba.
Cuando llegó a sus aposentos, cerró la puerta con violencia. La habita