El grito desgarrador de los invitados se mezcló con el estruendo de las velas estallando en pedazos. La oscuridad se tragó el salón como una bestia hambrienta, dejando apenas el brillo de las armas desenvainadas.
Risa, atrapada entre los brazos de Rhaziel, apenas alcanzó a comprender lo que sucedía cuando escuchó el rugido del rey:
—¡A mi lado! ¡Defiendan a su reina!
Las guardias de élite respondieron de inmediato, formando un círculo protector alrededor de ellos. Kael y Dorian, como sombras en