El amanecer del día esperado llegó con un resplandor que bañó el Castillo de las Sombras en un fulgor casi imposible. Las campanas resonaron desde la torre mayor, y su eco cruzó los campos, las aldeas y hasta las colinas más lejanas. Era un día distinto, marcado en los cielos y en los corazones: el cumpleaños número dieciocho de Risa, la joven que había pasado de ser una prisionera del destino a convertirse en la prometida del rey.
El castillo hervía de movimiento. Sirvientes corrían con bandej