El silencio que siguió fue mortal. Ulrich miró a Phoenix con una intensidad que parecía perforar su alma. No necesitaba palabras para transmitir la gravedad de la situación, pero sabía que lo que vendría a continuación exigiría más que simples órdenes.
"¿Es esto realmente lo que quieres?" Ulrich rompió el silencio, su voz cargada de una calma peligrosa. "¿Despertar a tu loba?"
Phoenix lo miró sin desviar la mirada.
"Sí," respondió, decidida. "Es mi derecho."
"No es tan simple," replicó él, su