Los días pasaron lentamente, y Phoenix aún intentaba recuperarse. Cada mañana, despertaba sintiéndose relativamente bien, pero a medida que avanzaba el día, una fiebre persistente la afectaba, agotando sus fuerzas e impidiéndole salir de la cama. Sin entender la causa exacta de su malestar, Lucian le sugirió que evitara ver a Alaric hasta recuperarse por completo y, a regañadientes, Phoenix aceptó. Lucian, por su parte, permaneció a su lado, negándose a dejarla sola, ayudándola en todo lo posib